Se encuentran dos viejos amigos.
- Sabes, Marcelo, me he separado...
- ¿Pues sabes lo que te digo? Mejor para ti. La verdad es que tu mujer era una pendona. Se acostaba con todos los del grupo. Incluso a mí un día me llevó al huerto. Créeme lo mejor es que te hayas separado.
- Marcelo, que me he separado,... pero de mi socio.