Pantera rosa
Para elaborar este dulce aperitivo tradicional del recreo, elaboraremos un fino bizcocho de almendra relleno de trufa cocida y cubierto, cómo no, del característico chocolate rosa.
INGREDIENTES
Para la base:
Yemas 40g (2ud)
Huevo 160g
Harina 40g
Almendra triturada 130g
Azúcar 125g
Clara 100g (3ud)
Para el relleno:
Nata ½ l
Chocolate blanco 300g
Vaina de vainilla ¼
Comenzaremos por la base, el bizcocho de almendra. Por separado, montamos primero las claras con los 25 gramos de azúcar, y por otro lado, el resto de los ingredientes de la receta. Después, añadimos las claras ya montadas mientras batimos con delicadeza, "este pequeño truco dará como resultado un bizcocho mucho más esponjoso", desvela Paul Ibarra. Un sencillo consejo culinario que nos servirá también para mejorar nuestra receta habitual de bizcocho casero. El resto es sencillo: horneamos durante 6 minutos a 220 grados. Cuando pase ese tiempo, lo sacamos del horno y lo dejamos reposar unos 30 minutos antes de cortarlo en dados con el tamaño de un pastelito.
Para el relleno, Paul innova con un toque personal capaz de hacer las delicias de cualquier paladar: trufa cocida de chocolate blanco y vainilla. "Es imposible saber qué lleva exactamente la receta original. Pero sin duda se aprecia el aroma a vainilla, así que optamos por elaborar un dulce más natural utilizando nata de verdad, en vez de sucedáneos con conservantes, y una vaina de vainilla", apunta Paul. Calentamos la nata con la vaina de vainilla, para que esta última adquiera el aroma, y después llevamos a ebullición la nata y la vertemos sobre la cobertura de chocolate blanco para deshacerlo con el calor. Mezclamos todo y dejamos reposar durante 12 horas. Para completar el relleno, solo tendremos que montar la nata después de que haya reposado.
Por último, prepararemos el toque final: el glaseado de chocolate rosa. Para ello, necesitaremos chocolate blanco y unas gotas de colorante rosa, que podemos encontrar en cualquier supermercado. "Solo tenemos que calentar el chocolate blanco con el colorante alimentario al baño María", señala el chef.
Para el montaje final, rellenamos el bizcocho con la trufa cocida, para lo que podemos utilizar una manga pastelera o una jeringa, lo cubrimos con el glaseado rosa y dejamos que enfríe. Al cabo de unas horas ya tenemos una Pantera Rosa, más sana y natural de las que encontraremos en el supermercado, lista para hincar el diente. Además, si queremos disfrutar de una divertida tarde con los más pequeños de la casa, podemos dibujar el conocido envase de este pastelito, o dejar que ellos lo coloreen y colocarlo alrededor del dulce para despertar completamente la morriña.
Cuajada de leche, cacao, avellanas y azúcar
La sola mención de estos cuatro ingredientes ya nos trae una palabra a la boca: Nocilla. Esta dulce crema sigue dando gusto a los bocadillos de recreos, meriendas y cumpleaños. Muchos ahora confesarán las ganas de untar el dedo en esta delicia a base de chocolate, aunque sintiéndose quizás algo avergonzados por esa imagen tan infantil. Desde la barra de Los Fueros, nos acercan una de las creaciones disponibles en su carta: la cuajada de leche, cacao, avellanas y azúcar, una receta que nos regresará a la infancia pero con un aspecto y textura mucho más sofisticados. "En vez de una crema densa y pesada, este postre tiene un sabor muy parecido, pero en una presentación con menos grasa, tipo 'mousse'", explica Paul Ibarra.
INGREDIENTES
Chocolate 500g
Leche 1,5l
Azúcar 200g
Mantequilla 100g
Gelatina 2 hojas
Avellana caramelizada
Leche en polvo
Colacao
Dados de pan seco con azúcar empalizado
Dulce de leche
Primero ponemos las gelatinas a remojo en agua fría para rehidratarlas y, mientras, calentamos la leche con el azúcar hasta que hiervan. A continuación, retiramos la mezcla del fuego, y añadimos el chocolate, la gelatina escurrida y la mantequilla. Para conseguir la textura de una cuajada vertemos el resultado en vasos y dejamos enfriar. Ya tenemos nuestra cuajada, resta emplatar, para lo que dibujaremos unos puntos de dulce de leche sobre la cuajada y espolvorearemos la leche en polvo y el colacao. El broche final lo ponen las avellanas caramelizadas y los dados de pan que coronan este postre.
Donuts caseros
A diferencia de ese slogan publicitario que reza "el secreto esta en la masa", Paul Ibarra asegura que el éxito para que esta receta brille en todo su esplendor es el glaseado: "conseguir ese aspecto brillante tan característico de los donuts industriales", explica el chef. Pero tan solo se queda en el aspecto, ya que a diferencia de los Donuts de supermercado, esta peripecia a los fogones dará como resultado un dulce sin grasas industriales, ni conservantes. "Quizás dure menos y se ponga antes duro, pero se trata de una receta con ingredientes caseros y naturales", añade Ibarra. Así que aunque los remordimientos por la ingesta calórica siempre sigan ahí, al menos sabremos que consumimos ingredientes naturales. Especialmente en el caso de los más pequeños, tan gustosos de hincar el diente a toda bollería industrial, podremos proponerles una alternativa más saludable.
INGREDIENTES
Harina 700 gr que iremos añadiendo según pida la masa
Huevos 4
Levadura 10g
Sal 7g
Azúcar 75g
Mantequilla 60g
Agua tibia, un vaso
Para la glasa del final:
200 gr de azúcar glaceé
Zumo de medio limón
Aceite de girasol
Utilizaremos una fuente amplia en la que procedemos a disolver la levadura en el agua, una vez disuelta, añadimos el azúcar, los huevos, la sal y la mantequilla mientras removemos suavemente hasta formar una masa fácil de trabajar. Ahora solo resta darle a los donuts la forma que les hizo famosos. "El agujero en el medio tiene su razón de ser, si se tratase de un bollo compacto la parte de dentro nos quedaría cruda, de esta forma se logra un resultado homogéneo y esponjoso", explica Paul Ibarra, quien aconseja elaborar la rosquilla a modo de churros enrollados sobre sí mismos. Cuando tengamos los roscos tendremos que dejarlos fermentar durante, al menos, una hora.
Pasado ese tiempo, freímos los donuts utilizando aceite de girasol. Los más observadores quizás se hayan preguntado por esa línea clara que traza el diámetro del donut. El chef nos saca de dudas: "al freír, las rosquillas flotan sobre el aceite, por lo que al darle la vuelta siempre queda una zona pequeña que no entra en contacto con el aceite hirviendo, por lo que no adquiere esa tonalidad dorada que colorea el resto de bollo", explica. Uno a uno, vamos sacando nuestros donuts y los dejamos reposar y enfriar. Para glasearlos en una cazuela vamos mezclando azúcar 'glaceé', zumo de limón y agua, y pintamos con una brocha limpia para dar ese toque final capaz de hacer salivar a cualquiera.
Meriendas que nos devuelven a la infancia con un solo mordisco, podemos también elaborar nuestros propios bollycaos, rellenando de chocolate fundido un bollito casero, o confeccionar los míticos donetes, dando un tamaño menor a los roscos y cubriéndolos de chocolate. Seguro que los más cocinillas ya planean darle una vuelta a sus meriendas, y hacerlo, además, disfrutando como niños de una tarde en la cocina.
Fuente Diario Sur digital de Malaga