1. Solo el aceite de oliva es bueno para la salud
El aceite de oliva y el pescado azul contiene ácidos grasos insaturados que permiten que no aumente el colesterol en sangre. Pero no está tan claro que haya que cocinar todo con aceite de oliva. Otras grasas poliinsaturadas (aceites de maíz, girasol, soja...) tienen también un efecto positivo en la salud cardiovascular, ya que ayudan en otras funciones orgánicas.

2. La parte blanca de la verdura es más light
Realmente no es que tenga menos calorías, sino menos cantidad y calidad de nutrientes.
Lo cierto es que la parte verde de las hojas de las verduras, por el contrario, es la que concentra más carotenos y otras vitaminas (A, C...) y minerales (calcio, por ejemplo). Por ello, es mejor consumir las hojas internas y las externas. Y, cuanto más verdes sean, mejor.

3. La zanahoria mejora la visión nocturna
Conviene matizar que solo mejoran la visión si se tienen difi cultades de acomodación a la oscuridad, trastorno producido por un défi cit de vitamina A. La ceguera nocturna es también uno de los síntomas causados por la falta de esta vitamina. Quienes gozan de buena salud general y visual en particular, y siguen una dieta equilibrada y variada no obtienen este beneficio específico.

4. Grasas: si son vegetales son buenas
En general, es cierto, pero hay que matizar. Ya hemos dicho que aportan ácidos grasos insaturados. Pero hay algunas (palma y coco), usadas en la elaboración industrial de alimentos, cuyas grasas son saturadas. En grandes cantidades pueden ser perjudiciales. Lo mismo ocurre con las grasas vegetales parcial o totalmente hidrogenadas, las llamadas trans.

5. La fruta, como postre, engorda más
El orden en que se ingieren los alimentos no infl uye en el total de calorías. La fruta aporta las mismas calorías antes o después de las comidas. Quizá tomarla antes puede ayudar a saciarte gracias a su agua y su fi bra. Eliminar la fruta de postre no adelgaza más porque no es cierto que fermente ni que tenga otras mágicas implicaciones con nuestra grasa.

6. La carne roja alimenta menos que la blanca
La carne blanca es igual de nutritiva que la roja y, por el contrario, la roja aporta una mayor cantidad de hierro hemo, que mejora la absorción intestinal de este mineral tan necesario para estar bien. Lo que pasa es que la carne roja suele estar asociada a una mayor cantidad de grasa saturada que las blancas y, por eso, hay que moderar más su consumo.

7. El pescado azul es sano, pero engorda
Un estudio publicado en el Diario de la Nutrición Médica Americana revela que comer pescados azules favorece la salud cardiovascular, gracias a su aporte en ácidos grasos. En general, el pescado azul no es excesivamente calórico (aunque más que el blanco), por lo que puede consumirse razonablemente en una dieta de adelgazamiento o de mantenimiento.

8. Hay que evitar los alimentos que engordan
Todos los alimentos, menos el agua, añaden calorías. Pero ninguno engorda o adelgaza por sí mismo. Otra cosa es que un alimento tenga mayor o menor contenido calórico que otro; y los más calóricos ya los conoces de sobra, pero te los recordamos: aléjate de los productos que lleven grasas trans, reduce al mínimo las grasas saturadas y evita el alcohol.

9. Si estás a dieta, no comas nada de pan
El pan, como el resto de farináceos, es rico en hidratos de carbono, el nutriente que da energía. Además, no aporta apenas grasa, tiene fibra, vitaminas... Una ración de 60 g de pan te aporta, además, proteínas, minerales y vitaminas B, y contiene unas 150 calorías. Si además es integral resulta una buena fuente de fi bra. ¡Y no te engañes! Lo que debes vigilar es el acompañamiento: chorizo, nocilla...

10. El pomelo adelgaza
Es el clásico ejemplo de alimento famoso por su poder adelgazante. A su zumo, y al del limón, se les considera destructores de la grasa al ser ácidos. Pero no es así. Ambos llevan ácido cítrico, no ácido clorhídrico, que es el que está presente en el estómago y el que es capaz de degradar los nutrientes. No es que sean quemagrasas, pero al ser frutas ricas en agua, tienen poco valor energético.

11. Toma pan tostado en lugar del fresco
Hablamos de un mismo alimento, sin embargo, el tostado ha sido sometido a deshidratación. Ocurre igual con las frutas secas o deshidratadas (orejones, uvas pasas... ). A igualdad de gramos ingeridos y al contener el pan tostado menos agua, su valor calórico aumenta. Una ración normal aporta más calorías que el pan normal por cada 100 g de producto.

12. Para cuidarse hay que hacer menos comidas
En realidad, no. Debes tomar solo las calorías que tu constitución y tu actividad física necesitan. Se ha comprobado que las personas que dejan pasar mucho tiempo entre dos comidas tienen metabolismos más lentos y queman menos calorías. Quienes se saltan comidas tienden a comer más por la noche, justo cuando el metabolismo se ralentiza y quema menos.