No parpadee, podra perdrselo. Esta mantis religiosa despega y aterriza en menos de una dcima de segundo, es ms rpida que el parpadeo del ojo humano. Adems, durante el salto, su cuerpo se mueve en el aire a una velocidad de 2,5 veces por segundo sin perder ni un milmetro de precisin. Segn los investigadores que informan sobre sus observaciones en la revista Current Biology, cada vez que la mantis salta, da en el blanco.
Malcolm Burrows, de Cambridge y Gregory Sutton, de la Universidad de Bristol grabaron en vdeo a sus 58 jvenes mantis mientras saltaban a una fina barra negra. Al ralentizar la imagen pudieron ver como, durante la preparacin al salto, los insectos sacuden sus cabezas de lado, explorando su objetivo. Luego mecen su cuerpo hacia atrs, se enroscan en su abdomen y apuntan hacia adelante.
Con un empujn de sus piernas, el cuerpo de la mantis se lanza en el aire, girando de forma controlada. Los insectos mueven el abdomen, las patas delanteras y las patas traseras de forma independiente en una secuencia compleja: el giro se transfiere de un segmento del cuerpo al siguiente, manteniendo el cuerpo al mismo nivel para caer justo en el blanco.
"El mantenimiento de la estabilidad para que el cuerpo no gire sin control en el aire es una tarea difcil", explica Burrows. "Cuando el movimiento es rpido, ya que hablamos de un salto y de insectos sin alas, entonces la tarea es todava ms difcil. Sin embargo, una mantis religiosa se mueve rpidamente y controla la rotacin de su cuerpo para que se alinee con precisin con un objetivo, y hace todo esto en menos de 100 milisegundos", concluye.
Este control en el mundo de los insectos es bastante inusual, pues la mayora pierden todo control una vez que sus patas se despegan del suelo. Los investigadores explican que giran en direcciones impredecibles con aterrizajes forzosos frecuentes. Sin embargo, las mantis lo hicieron con precisin en todos sus saltos.
Pero esta observacin no ser anecdtica, sino que la habilidad recin descubierta de este insecto podra tener aplicaciones para pequeos robots. Sin embargo, an queda trabajo por hacer. "Ahora entendemos la fsica y la biomecnica de estas acrobacias areas tan precisas, pero todava tenemos que comprender el papel que est jugando el cerebro en el control una vez que los movimientos estn en marcha", concluye Sutton.