Hoy probamos... Samsung Gear VR

Bueno, realmente el aliento no lo vas a sentir, pero de cualquier forma, los animales del videojuego Temple Run te va a producir miedo si juegas con el nuevo juguete de Samsung en la cabeza.
El Gear VR es un visor de realidad virtual (de ahí el VR) diseñado por la famosa Oculus en exclusiva para el Note 4 de Samsung. El equipo cuenta con dos lentes, una para cada ojo, y es capaz de generar una pantalla virtual equivalente a un panel real de 229 pulgadas vista a dos metros de distancia. Enorme. Además, si están de moda las teles curvas, esto no es que sea curvo, es que es capaz de ofrecer imágenes totalmente inmersivas de 360 grados.
De hecho, se pueden ver películas, trailers, documentales, conciertos (los llamas experiencias) o videojuegos de varias formas, desde la más inmersiva de 360 grados (me mareé corriendo delante de un monstruo enTemple Run) hasta el modo cine en el que se simula una sala, con sus cortinajes rojos y el rayo de luz de la proyección.
El Gear VR se aprovecha de la gran resolución de la pantalla del Note 4. El terminal estrella de Samsung (junto con el Edge y a pesar del S5) cuenta con una resolución de 2.560 x 1.440 puntos, una densidad tal que no se aprecian los píxeles a simple vista. Sin embargo, las imágenes filtradas por el VR ofrecen una peor definición y en esta caso sí se aprecian los puntos.
Pero no sólo saca partido de la pantalla del Note. El invento de Oculus para Samsung también se aprovecha de su procesador. De hecho, cuando detecta que está conectado (hay que colocar el Note dentro del VR y pincharlo en un conector micro USB) y que tienes el visor puesto (tiene un sensor específico para comprobarlo) el Note 4 deja en segundo plano el resto de funciones y se concentra en ofrecer la mejor experiencia visual. Si, por ejemplo, entra una llamada cuando estás usándolo, muestra un mensaje en la pantalla, pero para responderla hay que desconectar el terminal.
Además del sensor que detecta que el Gear VR está colocado en la cabeza, incluye otros para determinar la posición y los cambios de postura del usuario y ofrecer casi instantáneamente la imagen que corresponde. Si giras la cabeza a la derecha o miras hacia atrás, te tiene que enseñar lo que sucede en esas zonas. Para lograr esa inmediatez, el giroscopio y acelerómetro que incluye funcionan con mayor precisión que los del propio teléfono.
Y ¿cómo se controla el aparato si no ves nada más que la pantalla? Hay varias formas de hacerlo. Para empezar, en el menú se puede dirigir el cursor moviendo la cabeza. Además, en el lateral derecho del visor hay una superficie táctil que funciona como un touchpad y sobre ella un botón de volver atrás. Sin embargo, no es práctico controlar un juego así. Por eso se puede acompañar de un gamepad.
Como ya hemos visto en otros visores, incluidos el Personal 3D Viewer de Sony y elMoverio de Epson, los ingenieros de Oculus y Samsung han tenido en cuenta que no todas las cabezas son iguales y que hay gente que necesita gafas. Al margen de que el correaje se puede ajustar, también puede regularse la distancia interpupilar (entre 55 y 71 milímetros) y la distancia entre la pantalla del Note 4 y las lentes, de forma que permite ajustar algo las dioptrías y disfrutar del Gear VR sin las gafas graduadas.
En el vídeo hemos jugado a comparar los tamaños de pantalla, aunque no se pueden ver los mismos contenidos que en una tele (hay una tienda de aplicaciones específica para el Gear VR en la Oculus Store).
Por separado, el visor cuesta 199 euros; si le sumamos el gamepad, 249 y existe la posibilidad de comprar el VR con el Note 4 por 848 euros.