Va un madrileño al médico y le dice:
-Doctor dice mi mujer que no sé decir federico.
-A ver repítalo.
-Fe-de-ri-co.
-Pues lo dice muy bien, vaya a su casa y dígale a su mujer que venga para una revisión del oído.
Una vez en casa:
-Cariño dice el médico que estoy bien. ¡Voy a coger dos cervezas del federico y lo celebramos!