Por primera vez desde el inicio de la crisis y con mucha cautela, hay más compañías que crean puestos de trabajo que las que los destruyen, según el Barómetro de 2014

LUIS TINOCO

Lo hacen con mucha cautela, pero poco a poco los empresarios españoles están volviendo a contratar. En el segundo semestre de 2014, un 31% de los directivos afirmó que su empresa había creado puestos de trabajo, frente a un 28% que señaló que los había eliminado. Es la primera vez desde el primer semestre de 2008 que el número de compañías que dijo haber creado empleo fue mayor que el de las que indicaron haberlo destruido.
Es una de las conclusiones del Barómetro de Empresas de EL PAÍS correspondiente al segundo semestre del año pasado. Este informe, elaborado por Deloitte sobre una muestra de 297 compañías, permite una visión general del sentimiento empresarial en España. Las sociedades encuestadas —de las que tres cuartas partes no cotizan en Bolsa— suman un billón de euros de facturación y emplean a más de un millón de personas.
Los datos que apuntan a un tibio pero sostenido crecimiento del empleo coinciden con los datos de la última encuesta de población activa (EPA) publicada por el Instituto Nacional de Estadística. Según este sondeo, 2014 cerró con 216.000 ocupados más que seis meses antes y 618.500 más que en diciembre de 2013. Aunque el mercado laboral está aún muy lejos de la situación previa al pinchazo de la economía española —la misma EPA recuerda que aún hay más de tres millones de personas ocupadas menos que en 2007—, el año pasado sí fue el primero desde el principio de la crisis en el que se creó empleo.
La mayor parte de empresarios que indicaron haber generado puestos de trabajo justificaron su decisión por el incremento de los pedidos (un 38% de los encuestados dio esta respuesta) y la puesta en marcha de nuevos productos y servicios (un 34%). Solo un 6% informó de que los nuevos empleos se deben directamente a cambios en la legislación.
Por otra parte, la coyuntura económica fue el motivo argumentado para reducir plantilla por el 24% de los empresarios que afirmaron haberlo hecho. Esta cifra está por detrás de los que dijeron que habían reducido plantilla por jubilaciones y prejubilaciones y por motivos de productividad.
Pese al énfasis en el cambio de modelo productivo, los sectores en los que más directivos apuntan haber creado puestos de trabajo son históricamente fuertes en la economía española, como son la hostelería (donde el 60% de los empresarios afirma haber aumentado plantilla) y la distribución (un 50%). Sin embargo, la tradicional tercera pata, la vivienda, está absolutamente coja: de las compañías inmobiliarias encuestadas, ninguna ha creado empleo y dos de cada tres lo han destruido. No es de extrañar que ningún empresario de los encuestados del sector prevea contratar en la primera mitad de 2015.



Hay dos factores que llaman a la cautela adicional a la hora de considerar cuánto pretenden contratar los empresarios. Primero, porque la mayor parte de las sociedades que han participado en el panel (un 41%) han mantenido su plantilla tal y como estaba hace seis meses. Segundo, porque la creación de empleo se ha concentrado en las empresas de tamaño mediano. En las grandes compañías, la destrucción de empleo ha continuado: el 67% de los directivos de sociedades de más de 5.000 empleados afirmó que sus empresas eliminaron puestos de trabajo, frente a un 33% que los creó.
Ese puede ser un motivo por el que los empresarios se resisten a lanzar las campanas al vuelo en sus previsiones para el primer trimestre de 2015. El 54% de los encuestados cree que, en los primeros seis meses del año, sus empresas van a mantener los mismos puestos de trabajo que tienen hoy. Un 26% espera contratar, mientras que un 20% tiene previsto reducir su plantilla. Estas previsiones son prácticamente iguales a las que hicieron los empresarios en el anterior barómetro.
La mejora relativa en las perspectivas de creación de empleo es el factor que faltaba para cuadrar unas expectativas empresariales para 2015 generalmente positivas, al calor de un buen segundo semestre —aunque no tan bueno como preveían los directivos—.
En la segunda mitad del año pasado, la mitad exacta de las empresas encuestadas produjeron y facturaron más que en los seis meses anteriores, mientras que un 31% se mantuvo igual. Son peores resultados que los que preveían los directivos al principio del semestre: entonces, el 59% esperaba incrementar sus ingresos, mientras que un 12% creía que iban a disminuir.
Los sectores donde más aumentó la producción son el tecnológico y el sanitario (en ambos casos, el 71% de los empresarios encuestados afirmó que su facturación ha crecido), seguido de la hostelería (un 67%) y la distribución (un 64%).
Por otro lado, el 38% de las aseguradoras encuestadas informa de que sus ingresos disminuyeron en el segundo semestre del año pasado, al igual que el 36% de las empresas dedicadas a las materias primas (agricultura, ganadería, minería y pesca) y una de cada tres empresas dedicadas a la inmobiliaria y a los servicios y consultoría.
Para el 52% de las empresas que han aumentado su facturación, el crecimiento del mercado interno ha sido el motivo de su mejor cuenta de resultados. El 28% de estas compañías justifica los datos positivos por su crecimiento en el extranjero, mientras que el 27% responsabiliza a la estacionalidad del mercado.
España también es el principal argumento para el 19% de empresas que vieron deteriorarse su cuenta de resultados en la segunda mitad del año: el 53% de ellas justifica sus peores cifras por un bajón en el mercado interior, mientras que un 23% culpa de los peores datos a la estacionalidad y a la coyuntura económica.


A pesar de que los resultados reales se han quedado ligeramente cortos con respecto a las expectativas del mercado, el optimismo de los empresarios continúa irreductible. El 56% de los encuestados cree que en el primer semestre del año su facturación aumentará con respecto a los seis meses anteriores, mientras que solo un 12% cree que será menor. Si ampliamos las previsiones a todo 2015, las esperanzas son aún mayores: un 68% espera producir y facturar más, al tiempo que solo un 11% se teme una caída en sus ingresos.
Los más optimistas son los empresarios del sector de los seguros (un 81% espera ingresar más), seguidos de los fabricantes (un 69%) y los hosteleros (67%), mientras que los más pesimistas son los empresarios inmobiliarios (dos de cada tres creen que reducirán sus ingresos), seguidos, a mucha distancia, por los empresarios de la banca (un 22%) y los del sector de las materias primas (21%).
Sea como sea, la mayoría de los directivos encuestados cree que gran parte de esos nuevos ingresos vendrá de fuera de España. A pesar de que el porcentaje de la facturación procedente de las exportaciones se ha mantenido estable durante el segundo semestre de 2014 para la mayoría de las empresas, el 53% de las sociedades encuestadas considera que sus ventas al exterior aumentarán, mientras que solo un 8% cree que van a reducirse.
Los sectores más dependientes de los ingresos del extranjero son el de la hostelería, la fabricación, las materias primas y la construcción. Para más de la mitad de las empresas de estas ramas de actividad, el mercado internacional representa más de un 30% de sus ingresos.
Más aún que la facturación, los beneficios empresariales (antes de impuestos) han aumentado para la mayoría de las empresas. Un 60% de las compañías encuestadas ha visto mejorar su cuenta de resultados en el segundo semestre del año; un 10% de ellas con un incremento de más del 20% con respecto a los seis meses anteriores.
Sin embargo, al igual que con la facturación, los empresarios se esperaban más de la segunda mitad del año: hace seis meses, el 65% de las empresas preveía mejorar su cuenta de resultados. Esa esperanza no estaba falta de fundamento: en el primer semestre de 2014, precisamente el 65% de las empresas informó de un incremento en sus beneficios.
Lo que sí ha disminuido es el número de empresas que han registrado un descenso en sus cifras de negocio: del 28% de empresarios que hace seis meses indicaron que habían ganado menos se ha pasado a un 24%. Aun así, esa cifra es peor de lo que los directivos esperaban: en julio, solo uno de cada cinco creía que iba a reducir sus beneficios en la segunda mitad del año.
Mientras que los ingresos y beneficios han decepcionado a los empresarios, la inversión sí que ha crecido por encima de lo inicialmente previsto

Los sectores donde más empresas han notado un aumento de los beneficios son el tecnológico (un 86% de los directivos sondeados ha mejorado sus resultados), el de la distribución (un 74%) y el bancario (73%).
Para el primer semestre de 2015, el 69% de los encuestados espera aumentar sus beneficios con respecto a la segunda mitad de 2014, mientras que un 18% cree que crecerán menos —un 13% considera que se van a quedar como están—. Pero este optimismo está lejos de ser exuberante: más de la mitad de los empresarios que esperan mayores beneficios creen que crecerán menos del 10%.
El sector más optimista con respecto a los beneficios futuros es el de la fabricación industrial, seguido por el de la hostelería y el de telecomunicaciones, medios de comunicación y ocio. Por el contrario, el negocio más pesimista es el inmobiliario; ninguno de los encuestados de este sector cree que sus beneficios aumentarán en la primera mitad de 2015. Muy por detrás están el sector asegurador y el de energía.
Mientras que los ingresos y beneficios han decepcionado a los empresarios, la inversión sí que ha crecido por encima de lo inicialmente previsto: un 58% de las empresas afirmó haber incrementado sus inversiones, más que el 56% que pensaba hacerlo hace seis meses.
Las previsiones para el primer semestre de 2015 son todavía mejores: un 64% de los empresarios encuestados piensa que la inversión va a aumentar, mientras que solo un 13% cree que disminuirá, la menor cifra desde la segunda mitad de 2007.
En suma, tras este sondeo están en el tablero todas las piezas que parecen dejar claro que la mayoría de los empresarios cree que la recuperación económica ya está aquí y que es hora de volver a crecer. Sin embargo, y quizá escarmentados por una crisis en la que desde todos los ámbitos —públicos y privados— en el último lustro se ha proclamado reiteradamente que el final de la recesión estaba a la vuelta de la esquina, todo indica que los pasos que piensan dar para ese crecimiento van a ser, por ahora, cortos y muy precavidos