La hija más pequeña de un matrimonio, encuentra al padre tirándose a la criada. Y rápidamente fue y le contó a la madre lo que había visto.


La madre se tragó el mal rollo y le dijo:


No digas nada hasta que yo te avise, ¿vale cariño?


Días más tarde vino el cumpleaños de la abuela y fueron a la fiesta todos los parientes, que eran como setenta.


En lo mejor de la fiesta aparece la madre de la niña y les dice a todos:


Silencio por favor que Anita les va a contar una bonita historia…


Todo el mundo esperaba alguna obrita de teatro, algún cuento infantil o algo parecido, pero Anita comenzó a hablar:


La semana pasada papá entró a la habitación donde estaba la criada limpiando y la abrazó, la besó, le quitó la ropa…


Todo el mundo se dio vuelta a mirar al padre que ya estaba más colorado que un tomate.


La niña, a pesar de los murmullos que tronaban la sala, siguió contando como si nada:


…se quitó también él la suya… luego se acostaron y después papá le empezó a meter… a meter… la cosa esa… que no me acuerdo como se llama…


Y mirando a la madre, que tenía una cara de triunfo y satisfacción enorme, le preguntó:


Mamá, ¿cómo se llama esa cosa que a veces le chupas al vecino?












¿Te puedo morder las tetas..?


Un tipo ve una mujer guapísima con unas tetas perfectas salir de un
Autobús.
Corre y le pregunta:


- ¿Por 100$ me dejaría morderle las tetas?


- ¿Tu te has vuelto loco? -responde ella.


Él da la vuelta a la manzana, llega antes que ella a la esquina y le
Pregunta:


¿Por 1.000$ me dejarías morderte las tetas?


- Escuche, señor mío, yo no soy de ese tipo de mujer, ¿entiende?


El tipo da la vuelta a la otra manzana, y de nuevo llega a la esquina
Antes que ella y le vuelve a preguntar:


- ¿Por 10.000$ me dejarías morderte las tetas?


La mujer piensa un poco y responde:


- ¿10.000? Está bien, pero vamos allí, a aquel portal.


Ella se abre la blusa, y sacándoselas, muestra sus tetas hermosísimas a la
Cara del tipo.


El tipo así que las ve se lanza y comienza a besarlas, a acariciarlas,
Recostando la cabeza entre ellas, las lame, las chupa, las vuelve a besar
Pero de morder, nada.


Hasta que la mujer pierde la paciencia y pregunta:


- ¿Pero es que no me las vas a morder?


El tipo responde:
- No, es muy caro.