No le cuentes un chiste a un gallego el viernes porque se reirá el domingo en Misa.

Un gallego llega borracho a su casa y cuando abre la puerta y ve su imagen reflejada en un gran espejo que su mujer acaba de comprar. Se asusta y se va corriendo a llamar a la policía local:

- ¡Vengan rápido, que hay un ladrón en mi casa!

Uno de los policías, también gallego, le acompaña a su casa, abre la puerta con sigilo, sorpresivamente se ve el espejo y le dice al propietario:

- ¡Bah! no se preocupe, que ya hay un policia dentro.